Siempre estamos teniendo todo tipo de actividades dentro de nuestra vida cotidiana y por lo mismo estamos tomando la fea costumbre de tener excusas para todo. Es cierto, siempre ponemos delante de las cosas que tenemos que realizar, un parche a modo de disculpa cuando en realidad no tenemos que hacer tanto. Conozco muchas personas y también me incluyo, que utilizan este mecanismo de defensa, en donde nuestra conciencia sabe que efectuaremos una acción, pero del mismo modo, en ocasiones nos da flojera o simplemente no queremos seguir con eso. Es algo normal, para la gente de nuestra generación, pero cuando se vuelve en algo compulsivo, se está cayendo en un gravísimo error. El punto neurálgico de este tópico es que nosotros la mayoría de las veces tenemos obligatoriamente que terminar lo que comenzamos, no así diciendo que tenemos que hacer otras actividades para engañarnos a nosotros mismos. La idea de esto es enfrentar cada cosa que nos propone la vida y no dejarnos estar como muchos los hacemos por abc motivo. Además es lógico que siempre tenemos que tener en cuenta lo que tenemos que hacer, tener una organización previa para poder funcionar de manera adecuada y por supuesto, no decir que haremos algo, cuando en realidad no tenemos ganas o no nos nace. Hay que ser más consecuentes con nosotros mismos y con los que no rodean.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario