Hoy quiero escribir sobre un tema sumamente delicado referente a una vivencia del otro día. Estaba esperando a una amiga en el paradero de una calle y habían tres adolescentes, dos niñas y un joven, que supuestamente era novio de una de ellas. Yo estaba cerca y sin querer focalicé la atención en ellos. De pronto, venía caminando una señora con su hija y ella se detuvo a saludarlas. Llevaba un bolso de tienda en la mano y cuando se despidió las niñas que estaban de antes empezaron a comentar: "Ya se compró el vestido de gala, no sé como le va a quedar bueno, mira como es de gorda ..." y en ese momento, me dio mucha lata por los pensamientos vanidosos que inundan a la juventud de la sociedad chilena.
lunes, 25 de octubre de 2010
Caretas
Está bien, veces caemos en eso, no lo voy a negar, pero hay que conocer bien los limites. Saber cuando es correcto comentar tal tema, con las palabras correctas y en el ambiente correcto. En efecto, no hay mucho filtro de parte de algunos emisores. La verdad, así funciona y no hay mucho que hacer, más que ser consciente de lo que la propia boca lanza hacia afuera. Es muy simple.
No sé si sea algo relacionado a mi carrera el observar tan en profundidad que poseo. Tal vez ahora está más acentuado con esto de "deberes" que tenemos los psicólogos, de fijarnos minuciosamente en cada detalle de los pacientes, haciéndose difícil despegarnos de todo lo que se llama costumbre ... Pero bueno, no es el tema central.
La cosa aquí, es que a veces hablamos... no pensamos, porque si lo hiciéramos, podríamos decir las palabras adecuadas al contexto.
Lo único que puedo decir es que esa niña, la que iba con la bolsa, ni se imagina lo que dijeron las otras respecto de su físico y eso hace que se lleve una imagen falsa de sus "conocidas" ... cosa que está INCORRECTA para alguien que quiere ver la transparencia en muchos lugares más de los que la hay :D
Publicado por Eka en 22:43
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